Guía breve para destrabar la pintura.
- Noelia Villacorta
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La pintura empieza mucho antes del lienzo: empieza en la mente, en la mirada y en cómo organizamos el color.
Durante años pensé que pintar era tener una idea clara y ejecutarla.
Mentira, casi siempre empiezo sin certezas y voy encontrando obra mientras trabajo.
Hay muchísima información sobre pintura (teorías, tutoriales, tratados), pero en el medio de todo eso, una va juntando algo más íntimo y práctico: apuntes que te sostienen cuando no sabés por dónde entrar.
Estos tips nacen del hacer, y son los que fuí consiguiendo a lo largo de años trabajo, de manchar primero, de pedir distancia, de escuchar a la técnica sin obedecerla ciegamente; de ensayo y error, paletas sucias y días de estudio.
Ojalá te sirvan para avanzar cuando la cabeza hace ruido y la pintura te pide cuerpo, paciencia y oficio. Si estás pintando, esto es para vos.
1. La mancha es tu mejor aliada.
El mejor remedio contra el miedo al lienzo en blanco es que justamente ya no esté en blanco. Ante la duda es mejor manchar y construir a partir de ahí.
2. La distancia ordena el juicio.
Cuando creas que lo que hacés es fabuloso (o un desastre), sacale una foto y/o pedí una mirada prestada.
3.Sé humilde.
Ésta es una diciplina que contiene siglos de conocimiento. Incluso cuando llegues al punto de cierto dominio en la técnica, empieza la aventura de descubrir como expresar a partir de las herramientas que conquistaste. Eso es lo emocionante.
4.Pintás con el cuerpo entero: cuidalo.
Tu obra necesita tu espalda, tus manos, tu respiración y tu energía. Descansos, ejercicio físico y alimentación no son “extras”: son parte del trabajo.
Muchos creerán que la pintura ocurre en el lienzo, pero la verdad es que todo ocurre en la paleta. Al terminar nos muestra una radiografía de la obra. Como está tu paleta está tu mente. Es importante “organizarla” en función de lo que queremos hacer. Las pinturas que hago yo son muy grandes por lo que tengo que ser eficiente en este aspecto.
Hacer premezclas de los tonos más utilizados al principio de la sesión te va a permitir avanzar de forma más fluida.
Aprender a ver.
Es importante desarrollar una mirada de pintor, a este ejercicio lo llamo “decodificar el color”. Si prestan atención a las superficies van a notar que tienen una temperatura, esta se expresa en los subtonos de las sombras y las luces. Esta es una información valiosa para la representación.
Sostener rutinas de trabajo. Hay un proverbio chino dice que un hombre diciplinado vale más que uno talentoso. Yo no creo en el talento, así que pinto a diario.
9. El espacio donde trabajas es sagrado. En mi caso es mi intimidad, es un lugar destinado para pensar, no hago nada que no sea arte dentro de esas cuatro paredes. Cuido mucho la energía de este sitio, no dejo que ingrese cualquiera.
Hacé “covers”, como aprender a tocar la guitarra.
Mi mejor escuela son otros pintores. En mis inicios estudié biografías y copié pinturas famosas para entender técnicas. Pasé meses haciendo covers de Remedios Varo, Rembrandt y Schiele. No me arrepiento de nada.
A veces hay que bajarle el precio a las cosas. No todo lo que hagamos será una obra de arte espectacular, basta con producir ejercicios para movernos del lugar donde iniciamos.
Consumí pintura: buena, mala, barata, histórica, callejera, amateur, virtuosa, abstracta, figurativa, informalista. De todas hay algo que aprender.


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